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ANSIEDAD


ANSIEDAD



Definición:

El término ansiedad viene del latín anxietas, que se refiere a un estado de inquietud o agitación, siendo parte de una sensación humana displacentera. La ansiedad es parte de las emociones del ser humano, todos los individuos presentamos un grado de ella, pues es un sentimiento de alerta del organismo ante situaciones de peligro o amenazantes; la función de la ansiedad es advertir al individuo de una amenaza y activarlo ante situaciones de riesgo ya sean reales o probables.

Se considera que la ansiedad es patológica cuando ya está acompañada de una serie de sintomatologías, ocasionadas sin causa aparente, convirtiéndose en un estado irracional, también acompañado de una descarga neurovegetativa, convirtiéndose en un problema de salud  en diversos grados: síntoma, síndrome o enfermedad impidiendo el bienestar y el desarrollo  del individuo en diversos ámbitos: social, económico, laboral, intelectual y personal.

La ansiedad es el trastorno que puede comenzar a edad muy temprana y estadísticamente se sabe que prevalece más en mujeres que en hombres, en una rango de edad de 45 a 50 años.

Existen varios trastornos de ansiedad, todos con sintomatologías similares, pero con diferente detonante.




Video introductorio:

 Etiología:

El trastorno de la ansiedad es atribuido principalmente a dos posibles factores, por una lado tenemos cuestiones biológicas y por el otro se trata de factores psicológicos propios del individuo, un tercer factor sería cuestiones médicas, consecuencia de alguna enfermedad.

En cuanto a cuestiones biológicas tenemos factores hereditarios, aunque no se tienen bases concretas para asegurarlo; de la misma manera, los procesos que generan los síntomas son basados en hipótesis, entre ellos se encuentran: anomalías en función respiratoria, alteraciones en la función del Locus Coeruleus (punto donde se encuentran los neurotransmisores noradénergicos en el cerebro, disfunción serotoninérgica y adenosinérgica, debemos tener en cuenta que la  noradrenalina, la serotonina y la adenosina se tratan de receptores neuronales que controlan las respuestas emocionales, afectivas y cognitivas en el cerebro). Otros factores biológicos se deben a factores temperamentales, por ejemplo un alto nivel de neuroticismo; alta activación o inestabilidad del sistema nervioso autónomo; cuestiones fisiológicas, como desbalance en el organismo por falta de sueño, no comer o por niveles altos de estrés. En cuanto a factores psicológicos tenemos: ambiente familiar en donde se desarrolla el individuo (con mucho control o sobreprotección o poco afecto positivo); cambios importantes en la vida del individuo que pueden ocasionar situaciones de crisis, ejemplo de ello es un divorcio, cambio de domicilio, muerte de un ser querido, etcétera; estrés cotidiano; eventos traumáticos; inconformidad con el estilo de vida que se lleva; padres con psicopatologías.

Conociendo lo anterior podemos establecer que la ansiedad es detonada por a una serie de factores, ya sea de índole biológico o psicológico.




 Conceptualización

Actualmente el estilo de vida es muy caótico y acelerado, esto trae como consecuencia que los trastornos mentales tenga un incremento acelerado. La ansiedad es una emisión con la que convivimos los seres humanos, es un sentimiento natural del hombre, puesto que a partir de la ansiedad se desarrolla un sistema de alerta ante situaciones peligrosas o de posible peligro. Se convierte en una patología cuando las sensaciones de alerta se presentan sin razón y además traen con ello una serie de sensaciones que van afectando el desenvolvimiento del individuo hasta el punto de paralizarlo para realizar sus actividades cotidianas.

En las últimas décadas se ha tenido un incremento en la investigación y por ende el tratamiento en los trastornos de ansiedad, que ha favorecido notablemente a los pacientes que presentan dichos trastornos, puesto que los trastornos de ansiedad son los de mayor incidencia en el área de la psiquiatría y muy  frecuente en atención primaria, pues uno de cada diez pacientes lo presenta. 
En ocasiones el diagnóstico de los trastornos de ansiedad son un poco confusos de detectar ya que  la sintomatología es somática y las cuestiones psíquicas son complejas de detectar; por esta razón se debe de tener cuidado de no confundir los trastornos de ansiedad con angustia, miedo o estrés, puesto que debido a que tienen similitudes desde etimológicas hasta de sintomatología son susceptibles a la confusión, además de que están relacionados fisiológicamente ya que existe un sistema neural establecido tempranamente en la filogenia, que es responsable de alertar y preservar la vida a través de la huida, y esta reacción está  directamente  vinculada con las sensaciones antes mencionadas.

A continuación se muestran algunas similitudes de etimología: Ansiedad se deriva del latín "anxietas", que significa "estado de
agitación, inquietud o zozobra del ánimo" y angustia procede del latín "angustia", "angor",
que incluye significados como "Angostura, dificultad, aflicción, congoja, temor opresivo sin
causa precisa, estrechez del lugar o del tiempo. Como vemos el significado es muy parecido y parece que una puede definir a la otra, aunque algunos teóricos manejan las sensaciones como sinónimos nosotros consideramos importante hacer la diferenciación de conceptos.
Por otro lado se encuentra a estrés debemos tener en cuenta que éste necesita un estresor, mientras que la ansiedad no, anteriormente mencionamos que en ocasiones la sensación es irracional.

En cuanto a miedo debemos de tener en cuenta que el miedo tiene una causa, mientras que la ansiedad no, aunque en ambas es muy similar la respuesta fisiológica.

Clarificado el concepto de ansiedad y teniendo en cuenta las similitudes y diferencias con otras sensaciones o padecimientos, ahora debemos conocer que la ansiedad desde un punto de vista psiquiátrico se conceptualiza como sentimiento, síntoma, síndrome o enfermedad.


 Epidemiología:

Si deseamos darnos una idea de entre todos los trastornos de personalidad cuáles son los de mayores índices, encontraremos que en La Ciudad de México la estadística  fue la siguiente entre los años de 2004 a 2009.



Podemos notar que los trastornos de ansiedad se encuentran en el cuarto lugar todos los años.


“Los siete trastornos mentales más diagnosticados en la Ciudad de México, en orden de prevalencia son: Distimia, Depresión, Trastorno de Ansiedad, Esquizofrenia Paranoide, Trastorno de Personalidad, Trastorno Somatomorfo, y Trastorno de adaptación. De un promedio de 454,780 pacientes anuales, los trastornos mentales representan el 2.84% de los casos atendidos en el Hospital de referencia. “

Extrapolando la distribución estadística de los trastornos diagnosticados, obtuvimos porcentajes de prevalencia. De la población de la ciudad de México, han sido diagnosticado el  2.42% con Depresión, 2.88% con Distimia, 0.35% con Trastorno de adaptación; 1.7% con trastorno de ansiedad; 0.76% con esquizofrenia paranoide; 0.67% con trastorno de la personalidad; y 0.57% con trastorno somatomorfo.

En cambio de 2010 a la fecha



La ansiedad en números:

Se puede hablar de epidemia cuando un alto porcentaje de la población padece cierta enfermedad.
En el caso de la ansiedad los números hace tiempo que sobrepasaron lo considerado “normal”.

Los trastornos de ansiedad representan el 29%. Esto significa que 1 de cada 4 personas tienen, han tenido o van a tener alguno de los trastornos de ansiedad enlistados abajo, a lo largo de su vida.

I de cada 10 individuos tiene al menos 1 crisis de pánico en su vida.









 Clasificación del tema:

Además del “clásico” trastorno de ansiedad existen otros trastornos cuya raiz de problemática es la ansiedad, la cual se manifiesta de diferentes maneras o en diferentes situaciones por eso mismo están clasificados como trastornos de ansiedad. Estos trastornos tienen en común los síntomas, los cuales se mencionan al final de la descripción de todos ellos.

Entre los más conocidos están:

1.      Trastorno de Ansiedad Generalizada.
      2.  Trastorno de Pánico.
      3.   Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
      4.   Trastorno por Estrés postraumático, TEPT.
      5.   Fobia social.
      6.   Agorafobia
      7.   Fobias específicas.



1. Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Las personas que sufren este trastorno se caracterizan por preocuparse todos los días de manera exagerada de eventos que para una persona equilibrada realmente no ameritan tales grados de preocupación y estrés. Estas personas tienen una tendencia a pensar que las cosas saldrán mal, de esta manera cuando los eventos salen fuera de su control, empiezan a sentir una gran ansiedad.

Es un miedo y preocupación irracional por cualquier tema importante como la familia, la casa, el dinero, la universidad, el trabajo, los horarios, etc. El individuo tiende a centrarse en la situaciones negativas que podrían ocurrirle, provocando angustias innecesarias, deteriorando de esta manera su existencia.

Además esta obsesión por imaginar catástrofes no le permite hacer evaluaciones imaginarias más apegadas a la realidad que le permitan planificar otras alternativas de cambio en caso de ser necesario porque todo le provoca ansiedad por el futuro, cayendo en un círculo vicioso del que no puede salir ni en presente ni en futuro.

Como es bien sabido la ansiedad en el ser humano proviene de preocuparse por situaciones futuras que lo más probable es que nunca lleguen a ocurrir, es una manera de torturarse por exceso de pensamientos innecesarios. Este estado es duradero en el tiempo aunque no muy intenso y por lo mismo tolerable.

Cuando el individuo presenta 3 o más de los siguientes 6 síntomas según el DSM - V, se considera que tiene el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

      Trastornos del sueño
      Inquietud o sentirse agitado
      Irritabilidad
      Fatigarse fácilmente
      Mente en blanco o falta de concentración.
      Tensión muscular

Además de sentir preocupación y ansiedad irracionales y excesivas por al menos la mitad de los días durante al menos 6 meses.

Para el tratamiento de la ansiedad generalizada encontramos que la terapia cognitivo-conductual (TCC) es de gran ayuda, así como la meditación y el yoga que ayudan muchísimo en la relajación del paciente y puede ser combinada con la medicación para reducir su estrés.



2. Trastorno de Pánico.

Es la versión aguda del trastorno de ansiedad generalizada. El individuo presenta fuertes ataques de pánico, derivados aparentemente de la nada, de repente un pensamiento obsesivo de que van a morir se apodera de ellos y su cerebro se pone en tal grado de alerta que empieza a mandar las señales de que se están sofocando o de que están teniendo un ataque cardiaco, etc…

Un ataque de pánico es una crisis, donde el sujeto experimenta elevados niveles de angustia y ansiedad con terribles e intensos pensamientos de que algo muy malo le va a ocurrir.

Los síntomas son los siguientes:


      Miedo intenso
      Dolores en el pecho
      Mareo
      Sensación de asfixia
      Hormigueos en el cuerpo
      Confusión
      Taquicardia
      Temblores
      Desconcierto


El tratamiento para este trastorno son 2 y se deben combinar obteniendo con ellos muy buenos resultados en la curación del paciente: Terapia cognitivo conductual que ayuda a que el individuo aprenda a ver la situaciones de otra manera, ayudándole a largo plazo a tener mejor calidad de vida; y el tratamiento farmacológico que servirá como apoyo y sustento durante los primeros días en lo que que el paciente recobra la calma para no generar dependencia del mismo.
La yoga y la meditación también son de gran ayuda para que el paciente se relaje.



3. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).




Se caracteriza por una serie de pensamientos intrusivos en la mente del individuo, se pueden presentar en forma de ideas o imágenes obsesivas que constantemente distraen y torturan a la persona provocando que realice ciertas acciones compulsivas para calmar o reducir su malestar.

Normalmente estos pensamientos obsesivos tiene que ver con cuestiones de salud, seguridad u orden excesivo y repeticiones.

Lo que desencadena las crisis es el ciclo obsesión-compulsión, los pensamientos obsesivos son espontáneos, angustian y alteran al sujeto haciéndolo caer en una serie de rituales repetitivos como defensa para al menos deshacerse del pensamiento, pero solo logra caer en un espiral de repeticiones destructiva, que le genera cada vez mayor estrés.

El tipo de obsesiones que normalmente tiene un un individuo afectado por este trastorno son:

Acumular, ordenar, limpiar y comprobar, todas ellas en continuación hasta el infinito.



4.   Trastorno por Estrés postraumático, TEPT.

Este trastorno se desencadena cuando una persona ha vivido un acontecimiento traumático que le ha provocado un gran estrés psicológico, que llega a dejarla incapacitada para tener una vida normal incluso después de mucho tiempo de ocurrido dicho trauma.

Cada vez que algo o alguien en su realidad actual le recuerda el trauma, en su cabeza se dispara la alerta y vuelve a vivir el momento traumático como la primera vez, esto es muy desgastante a nivel neuroquímico por ello la persona queda realmente agotada emocionalmente, psicologicamente y fisicamente.

Presenta los siguientes síntomas: frecuentes pesadillas, irritabilidad, una profunda ira que tarda mucho en desaparecer, desapego emocional así lo demás como barrera protectora, fatiga emocional, insomnio a causa de las pesadillas, temblores y profundo miedo cuando cree volver a vivir la situación que desencadenó la situación original. Pérdida del apetito. Tristeza absoluta. Ansiedad extrema, miedo irracional y nerviosismo constante.


Las causas que lo generan por lo general son grandes y horribles acontecimientos que van más allá de un umbral de estrés que un ser humano estaría acostumbrado a soportar, se considera el estrés más grande de todos, muy similar al estrés de morir, de hecho las personas que lo padecen tuvieron eventos traumáticos como guerras, violaciones, accidentes o presenciaron actos que aunque no les hayan ocurrido directamente a ellos lo presenciaron y quedaron en estado de shock.
Se llama post traumático porque aparece después, cuando el sujeto no puede dejar de recordar lo ocurrido.

La ansiedad tiene la raíz en el pasado, mientras el estrés se genera por preocupaciones por el futuro, el estrés post traumático, viene después del trauma pero el mismo sujeto quien le da vida una y otra vez.

El tratamiento más efectivo es dejar de recordar, para lo cual las psicoterapias cognitivo-conductuales son las más eficaces en ello, así como también la tecnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento de los Ojos (o EMDR) y la Terapia Racional Emotiva Conductual o TREC es una de las técnicas más utilizadas. Todo esto puede ir acompañado de terapias farmacológicas para disminuir el estrés al menos a niveles normales, que permitan avanzar con la técnicas antes mencionadas.




5.   Fobia social. 

La fobia social es un profundo e irracional miedo hacia situaciones de interacción social. No es necesario ser el centro de atención (como se comenta en algunos artículos) para que el individuo se ponga ansioso, basta con que crea que los demás lo están mirando, juzgando o criticando para que la paranoia de su mente active el botón de alerta.

El individuo se preocupa en exceso por lo que pensaran de él o ella las demás personas. Lo que activa su sistema de alerta como si realmente estuviera en peligro su vida, provocandole de esta manera los síntomas comunes a todos los trastornos de ansiedad.

Incluso pasada la etapa de la adolescencia donde todas estas posibilidades pueden ser bastante reales, una vez llegados a la edad adulta, y siendo conscientes de que ciertas situaciones no deberían afectarnos tanto, esa voz en sus cabezas de temor a ser juzgados, hace que no controlen su miedo y su ansiedad por lo que tienden a evitar esas situaciones.

Al evitar situaciones, es común que las demás personas etiqueten al individuo como tímido. Es frecuente confundir la fobia social con la timidez, pero no todas las personas tímidas sufren fobia social. Está demostrados por un estudio que solo el 12% de personas con timidez cumple los criterios de Fobia social.

Algunos científicos piensan que la fobia social puede deberse a un desajuste en las cantidades de Serotonina, pero también a causas sociales como el haber crecido sobreprotegido por la familia o la limitación de oportunidades de interacción social son los factores causantes más comunes de esta fobia.


Los síntomas más comunes son:

      Náuseas
      Dificultad para hablar
      Sudoración excesiva
      Temblores
      Ruborizarse (Eritrofobia)


Suelen, obviamente, evitar lugares concurridos, y su peor pesadilla en la vida son las fiestas y la gente que se autonombra “social”. Son personas muy juiciosas y no gustan de actos que vayan en contra de la salud como tomar embriagarse o drogarse “para socializar”.

Desde mi punto de vista personal, estas personas serían los eternos sanos, que no encajan en una sociedad que cada vez está más devastada y sin valores, por supuesto que vivir en medio de un ambiente social reptiliano, estilo sodoma y gomorra, puede estresar a las personas sanas.

Los tratamientos son:

      La Terapia Cognitivo Conductual (TCC), en grupo, comprensiva e individual.
      Estrategias de exposición a los estímulos temidos.
      Reestructuración cognitiva,
      Entrenamiento de habilidades sociales,
      Relajación
      Exposición.

 A veces se confunde la fobia social con el trastorno de personalidad evitativa, para que te quede claro te dejo este video que explica las diferencias entre ambos.







6.   Agorafobia

Suele pensarse que la agorafobia es miedo a los lugares abiertos o públicos, cuando en realidad el miedo del sujeto que la padece es a sentirse vulnerable en esos lugares y pensar en cómo saldría  o alcanzaría de una determinada situación si algo le pasará.

Pongamos el ejemplo de una persona frágil que cree que si hace ejercicio le dará un ataque al corazón, es muy probable que esa persona tenga buena salud cardiaca, pero en su mente no es lo mismo correr en un parque que correr en un bosque, porque si le pasa algo le sería más difícil encontrar ayuda.

Viven en el temor absoluto de que les pase algo en la calle por lo cual tienden a recluirse y apartarse cada vez más.



Queda claro que el vivir encerrado y con miedo a que le pase algo imaginario y de casi nulas posibilidades, limita tremendamente la calidad de vida de la persona, que termina aislándose por completo.

Una vez es el pensamiento de: “... y si pasara esto o aquello....” lo que termina por provocar ansiedad en la mente de las personas hasta el grado de paralizarlas.

Desde mi punto de vista todas estas fobias son solo síntomas del trastorno de paranoia y no deberían de ser tratadas como trastornos sino como síntomas de este trastorno. Al final es un pensamiento el que desencadena toda esa parálisis por un simple: “ y qué tal si….

La agorafobia consiste en el miedo a la pérdida de control. Consiste fuerte angustia producida por situaciones en las que la persona que la sufre se siente desprotegida y vulnerable a crisis de ansiedad.


Características de los agorafóbicos:

      Angustia por estar en lugares abiertos
      Evitan los lugares abiertos
      Esta ansiedad y angustia no tiene explicación en otros trastornos.
      Temor de llamar la atención de desconocidos o de hacer el ridículo.


Los tratamientos son:

      Técnicas de relajación
      Antidepresivos (ISRS) como ansiolíticos (clonazepam y diazepam
      Terapia cognitivo conductual.
      Esforzarse y enfrentarse a situaciones desagradables


7.   Fobias específicas.

Las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad en el cual una persona puede sentirse extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto del miedo. Las fobias específicas son un trastorno psiquiátrico común.
Las fobias comunes son, entre otras, el miedo a: Estar en lugares donde es difícil escapar, como entre multitudes, puentes o estar solo en el exterior
       Sangre, inyecciones y otros procedimientos médicos
       Ciertos animales (por ejemplo, perros o serpientes)
       Claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados
       Volar
       Lugares altos
      Insectos o arañas
      Relámpagos, etc.
      Miedo a las alturas





SÍNTOMAS GENERALES DE ATAQUES DE ANSIEDAD
(Válidos para todos los trastornos)


La persona debe centrarse en otra cosa, para no caer en el círculo vicioso de los ataques.

1.Sensaciones de ahogo y dificultad para respirar.
(Es solo una sensación, no se detiene la respiración).
2. Dolor de pecho causado por la tensión muscular (como de ataque al corazón pero es falso; el dolor de ataque al corazón es muy diferente).
3.Latido lento del corazón, disminución del ritmo cardiaco.
4. Nudo en la garganta.
5. Piel pálida.
6. Transpiración.
7. Temblor o estremecimiento.
8. Dolor en hombros o cuello y entumecimiento en cara y cabeza.
9. Indigestión, estreñimiento, acidez estomacal, y diarrea. Músculos alrededor del estómago anudados
10. Síntomas de Infección del tracto urinario (orina oscura por los medicamento).
11. Manchas en la piel.
12. Debilidad en los brazos y  hormigueo en manos y pies. (El ejercicio ligero ayuda a revertir esas sensaciones).
13. Sensación de descarga eléctrica en cualquier parte del cuerpo.
14. Sequedad en la boca.
15. Insomnio
16. Pesadillas
17. Temor de perder el control o volverse loco.
18. Aumento de la depresión y pensamientos suicidas. (La ansiedad se parece mucho a la depresión).
19 Irritabilidad. (Una de las principales causas de la irascibilidad es en realidad la tristeza).
20. Síntomas como de gripe ( debilidad, sudoración y dolor, músculos débiles)
21. Distorsión de la visión. ( dilatación de las pupilas permitiendo más entrada de luz).
22. Audición perturbada, tinitus silbidos en 1 o en ambos oídos.
23. Problemas Hormonales (ciclos menstruales alterados y los hombres cambios de humor).
24. Dolores de cabeza, migraña, entumecimiento, dolor en ojos, cara y dientes.
25. Dolor en los ojos.
26. Agorafobia.
27. Alucinaciones transitorias
28. Hormigueo o sensación de alfileres que se clavan en la piel.
29. Aumento de la sensibilidad a la luz, sonido, tacto, olfato.
30. Hiperactividad: hablar más rápido
31.Dolor en la cara o mandíbula por la tensión, en cara, cuello y hombros.
32. Desrealización y Despersonalización. (ven la realidad como si no estuviera sucediendo, a través de un filtro).








TIPOS DE EVALUACIÓN



La Ansiedad es una de las enfermedades más frecuentes de la población general y su presentación es cada vez mayor entre los pacientes crónicos atendidos en las consultas de Medicina Interna, habitualmente "disfrazada" como otra patología. De la misma forma que su diagnóstico no siempre es fácil, establecer si un paciente ha mejorado y cuánto, puede ser muy complicado. A continuación se presenta una breve descripción de algunas técnicas de evaluación:

Entrevistas semiestructuradas

La Entrevista estructurada para los trastornos por ansiedad (Anxiety disorders interview schedule, ADIS, DiNardo et al., 1985) ha sido el formato de entrevista más utilizado para los trastornos por ansiedad en general. La versión actual de la ADIS s sigue los criterios propuestos por el DSM-IV (APA, 1994). Se ha emplea­do también con frecuencia la Entrevista clínica estructurada para el DSM-III-R (Structured clinical interview for DSM-III-R, SCID, Spitzer et al., 1992), habien­do aparecido ya la versión para el DSM-IV (First et al., 1995). No obstante, este último formato de entrevista explora todos los trastornos del Eje I, por lo que es mucho menos específica para los trastornos por ansiedad, incluyendo la fo­bia social. Finalmente, la Entrevista dirigida para habilidades sociales (Caballo, 1993) es también muy útil para muestrear las relaciones sociales del paciente, incluyendo la evaluación de su conducta específica (por medio de componentes moleculares) durante la interacción con el entrevistador. Dicha entrevista sirve para recoger información detallada sobre las situaciones, actividades y personas que el paciente evita y para conocer cómo interpreta el paciente las situaciones que le provocan ansiedad.

Instrumentos de autoinforme

En las investigaciones sobre fobia social se han empleado instrumentos de au­toinforme que podrían incluirse en cuatro categorías (Glass y Arnkoff, 1989), según sean instrumentos para medir: a. Temor y ansiedad, b. Ansiedad social, c. Timidez y d. Habilidades sociales. Los más específicos a la fobia social son los siguientes:
Escala de ansiedad social, de Liebowitz (Liebowitz social anxiety scale, lsas) (Liebowitz, 1987). Consta de 24 ítems que evalúan la ansiedad relativa a la in­teracción social y a la actuación en público, así como también la evitación de dichas situaciones.
Escala de fobia social (Social phobia scale, sps) y Escala de ansiedad ante la interacción social (Social interaction anxiety scale, sias) Mattick y Clarke (1988). Ambas se componen de 20 ítems cada una. La SPS evalúa los temores de ser observado durante actividades diarias, mientras que la SIAS evalúa temores más generales sobre la interacción social. Inventario de ansiedad y fobia social (Social phobia and anxiety inventory, spai; Turner et al., 1989). Esta escala se compone de dos subescalas, una dedi­cada a la fobia social (32 ítems) y otra a la agorafobia (13 ítems). Algunos datos sobre las propiedades psicométricas de la escala con muestras españolas.
Escala de ansiedad y evitación social (Social avoidance and distress scale, sad) y Temor a la evaluación negativa (Fear of negative evaluation, fne) Watson y Friend (1969). Estas dos escalas han sido quizás las más utilizadas en el campo de la ansiedad social. La SAD consta de 28 ítems que se refieren a la ansiedad y evitación asociadas a interacciones sociales, mientras que la FNE consta de 30 ítems y evalúa las propias expectativas a ser evaluado negativamente por los demás.

Medidas conductuales

Instrumentos generados y utilizados para la evaluación de las habilidades so­ciales (p. ej., el Simulated social interaction test, SSIT, Curran, 1982; véase Caba­llo, 1987, para una versión modificada de dicho instrumento) se han utilizado como instrumentos de evaluación para sujetos con fobia social (p. ej., Mersch, Breukers y Emmelkamp, 1992). McNeil et al. (1995) mencionan también instru­mentos originados inicialmente en la investigación de las habilidades sociales como propicios para evaluar el comportamiento de los sujetos con fobia social (p. ej., Heterosocial adequacy test, Perry y Richards, 1979; Taped situation test, Rehm y Marston, 1968; Social interaction test, Trower, Bryant y Argyle, 1978). En Caballo (1993) se puede encontrar una revisión más detallada de muchos de estos instrumentos. Estrategias similares son los Tests de evaluación conductual, en los que se puede plantear una conversación con un desconocido del mismo sexo, con un desconocido del sexo opuesto o una charla ante un pequeño gru­po de personas. Otros tests han incluido el interactuar en una conversación de grupo o el empezar una conversación con alguien atractivo/a y en quien se está interesado/a sentimentalmente (McNeil et al., 1995).

Medidas fisiológicas

Las medidas fisiológicas han arrojado poca luz sobre características diferencia­les de los sujetos con fobia social, al menos hasta hoy día. Sin embargo, parece que existe un renacido interés por utilizar este tipo de medidas en los trastornos por ansiedad en general (McNeil et al., 1995). Sin embargo, a diferencia de estos autores, creemos que en estos momentos no existen datos fiables sobre la rele­vancia de las medidas fisiológicas en la investigación de la fobia social.

Test

Diferentes evaluaciones han permitido comprobar la validez discriminante y fiabilidad de los siguientes test que nos presentan una escala para medir la ansiedad, estos son :

      Escala de valoración de Hamilton: La prueba consiste en un cuestionario diseñado por Max Hamilton en 1959 y consta de 14 ítems referentes a los síntomas que presenta el paciente y al comportamiento del mismo mientras realiza el cuestionario. En la versión original, la Hamilton Anxiety Scale,  contaba de 15 ítems, pero, después de la intervención de otros científicos, la escala, se ha actualizado. Cada uno de los 14 ítems representa un grupo de síntomas valorados de cero a cuatro, siendo el cuatro la puntuación más alta. La puntuación final definirá la severidad del estado de ansiedad del paciente. Dentro del cuestionario encontramos preguntas sobre signos y síntomas ansiosos que sirven de ayuda para valorar el estado del paciente. En cada una de las preguntas se tiene en cuenta no sólo la intensidad de los síntomas, sino también la frecuencia con que se presentan. La entrevista debe ser realizada en un máximo de 30 minutos y la última pregunta, referente al comportamiento del paciente en la entrevista, es una de las claves más importantes que definirán el estado de tensión del entrevistado.

      Inventario de Ansiedad de Beck: El Inventario de Ansiedad de Beck es una herramienta útil para valorar los síntomas somáticos de ansiedad, tanto en desórdenes de ansiedad como en cuadros depresivos. El cuestionario consta de 21 preguntas, proporcionando un rango de puntuación entre 0 y 63. Los puntos de corte sugeridos para interpretar el resultado obtenido son los siguientes:

1.       00–21 - Ansiedad muy baja
2.       22–35 - Ansiedad moderada
3.       más de 36 - Ansiedad severa

Cada ítem se puntúa de 0 a 3, correspondiendo la puntuación 0 a "en absoluto", 1 a "levemente, no me molesta mucho", 2 a "moderadamente, fue muy desagradable pero podía soportarlo" y la puntuación 3 a "severamente, casi no podía soportarlo".

La puntuación total es la suma de las de todos los ítems. Los síntomas hacen referencia a la última semana y al momento actual.
En el cuestionario hay una lista de síntomas comunes de la ansiedad. Lea cada uno de los ítems atentamente, e indique cuánto le ha afectado en la última semana incluyendo hoy.

ESTRATEGIAS Y PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA

Existen dos tipos de tratamientos recomendados por el Nacional Institute for Health and Clinical Excellence para los trastornos de ansiedad: los fármacos y la psicoterapia.
Cuando se compara la eficacia de los tratamientos psicológicos con los tratamientos farmacológicos de los trastornos de ansiedad, se observa que con la psicoterapia los pacientes presentan un mayor nivel de funcionamiento final y una tasa menor de recaídas que con la imipramina (Clark et al., 1994), el alprazolam (Klosko, Barlow, Tassinari y Cerny, 1990; Marks, Swinson, Basoglu, Duch, Noshirvani, O’Sulivan et al., 1993) y las benzodiacepinas (Gould, Otto y Pollack, 1995).

Pero a pesar de que los fármacos son menos eficaces que la psicoterapia y presentan importantes inconvenientes como son la dependencia, los efectos secundarios y un elevado número de recaídas, los fármacos ofrecen dos ventajas: no requieren motivación y los beneficios son rápidos (Durham, 2007; Stein, Kasper, Andersen, Nil y Lader, 2004; Fava, Ruini, Rafanelli, Finos, Salmaso, Mangelli et al., 2005). Siendo especialmente recomendables en pacientes que no pueden beneficiarse de un tratamiento psicológico, pero también en fases agudas de la enfermedad en las que niveles excesivos de ansiedad pueden dificultar el proceso psicoterapéutico.
De los tratamientos disponibles para el abordaje de los trastornos de ansiedad aquellos diseñados para el TAG contienen, por lo general, los mismos ingredientes activos que los diseñados para el trastorno de pánico. A continuación se presentan conjuntamente los tratamientos para uno y otro trastorno.

Terapia de Conducta

Terapia de conducta o tratamiento conductual Desde la terapia de conducta se proponen básicamente dos tipos de estrategias: la terapia de exposición y la terapia de relajación.

      Exposición: Este enfoque ha generado cantidad de investigaciones y tratamientos de gran eficacia para reducir la gravedad de los síntomas de evitación. Desde la terapia de conducta se propone que la exposición a los estímulos fóbicos lleva a la extinción de las conductas de evitación.La exposición en vivo (EV) es un tratamiento bien establecido para la evitación fóbica (Espada, Van der Hofstadt y Galván, 2007) que se ha mostrado eficaz para la agorafobia en numerosos estudios (e.g., Cox et al., 1992; Gould et al., 1995; Echeburúa, Corral, García y Borda, 1993; Emmelkamp y Mersch, 1982; Marks et al., 1993) motivo por el que frecuentemente se considera como el componente principal del tratamiento (e.g., Bados, 2001, 2003; De Beurs, van Balkom, van Dyck y Lange, 1999; Mattick, Andrews, Hadzi-Pavlovic y Chistensen, 1990; Swinson, Fergus, Cox y Wickwirew, 1995). Sin embargo, el 45% de los pacientes con trastorno de angustia con agorafobia siguen experimentando crisis de pánico tras 3 meses de EV (Michelson, Mavissakalian y Marchione, 1985) mostrándose como un tratamiento eficaz para la agorafobia pero no para el pánico y la depresión (Mattick et al.,1990; Telch, Agras, Taylor, Roth y Gallen, 1995). La exposición presenta como principal inconveniente una elevada tasa de abandonos, por lo que para su aplicación es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones como son la persistencia y regularidad, la exposición progresiva, y la presencia de un co-terapeuta familiar que contribuyen a aumentar su eficacia reduciendo la tasa de abandonos (Bados, 1995b).

      Relajación: Consiste en un enfoque conductual que enfatiza el desarrollo de una respuesta de relajación para contrarrestar la respuesta de estrés por ansiedad. Se conocen varios tipos de relajación; entre las más conocidas se encuentran la Relajación Progresiva de Jacobson (1938), el Entrenamiento Autógeno de Shultz (1972), la relajación de Bernstein y Borkoveck (1973) y la Relajación Aplicada de Öst (1987,1988). Pero las que presentan evidencias como tratamientos posiblemente eficaces para los trastornos de ansiedad son la Relajación Progresiva de Jacobson (Bados, 2001) y la Relajación Aplicada de Öst (Botella,2001).

Terapia cognitiva

La teoría cognitiva del trastorno de pánico propone que los ataques de pánico son el resultado de la interpretación catastrofista de las sensaciones corporales de ansiedad. Bajo esta perspectiva las conductas de autoprotección -que incluyen la evitación agorafóbica- orientadas a prevenir las temidas catástrofes han sido generadas por interpretaciones catastrofistas, por lo que es necesario intervenir sobre estas creencias para provocar el cambio y la recuperación (Salkovskis y Clark, 1991). Entre los tratamientos bien establecidos para el trastorno de pánico se encuentran el Tratamiento para el Control del Pánico (Barlow y Cerny, 1988; Barlow y Craske, 1989, 1994) y la Terapia Cognitiva (Clark, 1986). La diferencia entre ambos es que el Tratamiento del Control del Pánico (TCP) focaliza en el componente psicoeducativo y la Terapia Cognitiva de Clark (1986) en las interpretaciones catastrofistas.

Tratamiento Cognitivo-Conductual

El tratamiento cognitivo-conductual (TCC) es actualmente, y a falta de investigaciones rigurosas que lo comparen con otros tratamientos psicoterapéuticos, el tratamiento de primera elección en los trastornos de ansiedad (Fisher y Durham, 1999; Gould, Otto, Pollach y Yap, 1997). Además junto con la EV constituyen tratamientos bien establecidos para la ansiedad y evitación fóbicas. Las estrategias terapéuticas más frecuentes son: psicoeducación, relajación, entrenamiento en respiración diafragmática, terapia cognitiva centrada en las interpretaciones catastrofistas, exposición, entrenamiento en asertividad, técnicas de resolución de problemas y desarrollo de estrategias de afrontamiento ante la adversidad como tratamientos independientes o combinados (e.g., Durham, 2007; Suinn y Richardson, 1971). Estos ingredientes se combinan y se enfatizan en función de las características particulares del trastorno a tratar.


Tratamiento Psicodinámico

Aunque son realmente muy escasos existen algunos estudios experimentales en los que se demuestra la eficacia de tratamientos que como el psicodinámico no han sido desarrollados bajo la perspectiva cognitivo-conductual. En la terapia psicodinámica (Alstrom, Nordlund, Persson, Harding y Lundquist, 1984; Wiborg y Dahl, 1996) el objetivo terapéutico es el auto-conocimiento y el alivio de los síntomas se plantea como meta indirecta de la terapia. La relación de El tratamiento de los trastornos de ansiedad Capítulo IV 152 transferencia terapéutica se emplea para explorar y resolver los conflictos inconscientes y en la mayoría de las terapias breves se utiliza el triángulo del conflicto (sentimientos, ansiedad y defensa) y el triángulo de la persona (pasado, terapeuta y actual) como foco de la intervención (Davanloo, 1980; citado en Abbass et al., 2007).






           
BIBLIOGRAFÍA


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COLABORADORAS:

      Miriama Jazmin Rojas Galindo: Definición, Etiología y Conceptualización.
      Alejandra Bustillo Moreno: Epidemiología y Clasificación del Tema.
      Estela Bustamante Batalla: Tipos de Evaluación,estrategias y programas de intervención psicológica reportados en artículos científicos.

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