ANSIEDAD
ANSIEDAD
Definición:
El término
ansiedad viene del latín anxietas,
que se refiere a un estado de inquietud o agitación, siendo parte de una
sensación humana displacentera. La ansiedad es parte de las emociones del ser
humano, todos los individuos presentamos un grado de ella, pues es un
sentimiento de alerta del organismo ante situaciones de peligro o amenazantes;
la función de la ansiedad es advertir al individuo de una amenaza y activarlo
ante situaciones de riesgo ya sean reales o probables.
Se considera que
la ansiedad es patológica cuando ya está acompañada de una serie de
sintomatologías, ocasionadas sin causa aparente, convirtiéndose en un estado
irracional, también acompañado de una descarga neurovegetativa, convirtiéndose
en un problema de salud en diversos
grados: síntoma, síndrome o enfermedad impidiendo el bienestar y el
desarrollo del individuo en diversos
ámbitos: social, económico, laboral, intelectual y personal.
La ansiedad es
el trastorno que puede comenzar a edad muy temprana y estadísticamente se sabe
que prevalece más en mujeres que en hombres, en una rango de edad de 45 a 50
años.
Existen varios
trastornos de ansiedad, todos con sintomatologías similares, pero con diferente
detonante.
Video
introductorio:
Etiología:
El trastorno de
la ansiedad es atribuido principalmente a dos posibles factores, por una lado
tenemos cuestiones biológicas y por el otro se trata de factores psicológicos
propios del individuo, un tercer factor sería cuestiones médicas, consecuencia
de alguna enfermedad.
En cuanto a
cuestiones biológicas tenemos factores hereditarios, aunque no se tienen bases
concretas para asegurarlo; de la misma manera, los procesos que generan los
síntomas son basados en hipótesis, entre ellos se encuentran: anomalías en
función respiratoria, alteraciones en la función del Locus Coeruleus (punto
donde se encuentran los neurotransmisores noradénergicos en el cerebro,
disfunción serotoninérgica y adenosinérgica, debemos tener en cuenta que
la noradrenalina, la serotonina y la
adenosina se tratan de receptores neuronales que controlan las respuestas
emocionales, afectivas y cognitivas en el cerebro). Otros factores biológicos
se deben a factores temperamentales, por ejemplo un alto nivel de neuroticismo;
alta activación o inestabilidad del sistema nervioso autónomo; cuestiones
fisiológicas, como desbalance en el organismo por falta de sueño, no comer o
por niveles altos de estrés. En cuanto a factores psicológicos tenemos: ambiente
familiar en donde se desarrolla el individuo (con mucho control o
sobreprotección o poco afecto positivo); cambios importantes en la vida del
individuo que pueden ocasionar situaciones de crisis, ejemplo de ello es un
divorcio, cambio de domicilio, muerte de un ser querido, etcétera; estrés
cotidiano; eventos traumáticos; inconformidad con el estilo de vida que se
lleva; padres con psicopatologías.
Conceptualización
Actualmente el
estilo de vida es muy caótico y acelerado, esto trae como consecuencia que los
trastornos mentales tenga un incremento acelerado. La ansiedad es una emisión
con la que convivimos los seres humanos, es un sentimiento natural del hombre,
puesto que a partir de la ansiedad se desarrolla un sistema de alerta ante
situaciones peligrosas o de posible peligro. Se convierte en una patología
cuando las sensaciones de alerta se presentan sin razón y además traen con ello
una serie de sensaciones que van afectando el desenvolvimiento del individuo
hasta el punto de paralizarlo para realizar sus actividades cotidianas.
En las últimas décadas se ha tenido un incremento en la investigación y por ende el tratamiento en los trastornos de ansiedad, que ha favorecido notablemente a los pacientes que presentan dichos trastornos, puesto que los trastornos de ansiedad son los de mayor incidencia en el área de la psiquiatría y muy frecuente en atención primaria, pues uno de cada diez pacientes lo presenta.
En ocasiones el diagnóstico de los trastornos de ansiedad son un poco confusos de detectar ya que la sintomatología es somática y las cuestiones psíquicas son complejas de detectar; por esta razón se debe de tener cuidado de no confundir los trastornos de ansiedad con angustia, miedo o estrés, puesto que debido a que tienen similitudes desde etimológicas hasta de sintomatología son susceptibles a la confusión, además de que están relacionados fisiológicamente ya que existe un sistema neural establecido tempranamente en la filogenia, que es responsable de alertar y preservar la vida a través de la huida, y esta reacción está directamente vinculada con las sensaciones antes mencionadas.
En las últimas décadas se ha tenido un incremento en la investigación y por ende el tratamiento en los trastornos de ansiedad, que ha favorecido notablemente a los pacientes que presentan dichos trastornos, puesto que los trastornos de ansiedad son los de mayor incidencia en el área de la psiquiatría y muy frecuente en atención primaria, pues uno de cada diez pacientes lo presenta.
En ocasiones el diagnóstico de los trastornos de ansiedad son un poco confusos de detectar ya que la sintomatología es somática y las cuestiones psíquicas son complejas de detectar; por esta razón se debe de tener cuidado de no confundir los trastornos de ansiedad con angustia, miedo o estrés, puesto que debido a que tienen similitudes desde etimológicas hasta de sintomatología son susceptibles a la confusión, además de que están relacionados fisiológicamente ya que existe un sistema neural establecido tempranamente en la filogenia, que es responsable de alertar y preservar la vida a través de la huida, y esta reacción está directamente vinculada con las sensaciones antes mencionadas.
A continuación
se muestran algunas similitudes de etimología: Ansiedad se deriva del latín
"anxietas", que significa "estado de
agitación, inquietud o zozobra del ánimo" y angustia procede del latín "angustia", "angor",
que incluye significados como "Angostura, dificultad, aflicción, congoja, temor opresivo sin
causa precisa, estrechez del lugar o del tiempo. Como vemos el significado es muy parecido y parece que una puede definir a la otra, aunque algunos teóricos manejan las sensaciones como sinónimos nosotros consideramos importante hacer la diferenciación de conceptos.
agitación, inquietud o zozobra del ánimo" y angustia procede del latín "angustia", "angor",
que incluye significados como "Angostura, dificultad, aflicción, congoja, temor opresivo sin
causa precisa, estrechez del lugar o del tiempo. Como vemos el significado es muy parecido y parece que una puede definir a la otra, aunque algunos teóricos manejan las sensaciones como sinónimos nosotros consideramos importante hacer la diferenciación de conceptos.
Por otro lado se
encuentra a estrés debemos tener en cuenta que éste necesita un estresor,
mientras que la ansiedad no, anteriormente mencionamos que en ocasiones la
sensación es irracional.
En cuanto a
miedo debemos de tener en cuenta que el miedo tiene una causa, mientras que la
ansiedad no, aunque en ambas es muy similar la respuesta fisiológica.
Clarificado el
concepto de ansiedad y teniendo en cuenta las similitudes y diferencias con
otras sensaciones o padecimientos, ahora debemos conocer que la ansiedad desde
un punto de vista psiquiátrico se conceptualiza como sentimiento, síntoma,
síndrome o enfermedad.
Epidemiología:
Si deseamos
darnos una idea de entre todos los trastornos de personalidad cuáles son los de
mayores índices, encontraremos que en La Ciudad de México la estadística fue la siguiente entre los años de 2004 a
2009.
Podemos notar
que los trastornos de ansiedad se encuentran en el cuarto lugar todos los años.
“Los
siete trastornos mentales más diagnosticados en la Ciudad de México, en orden
de prevalencia son: Distimia, Depresión, Trastorno de Ansiedad, Esquizofrenia
Paranoide, Trastorno de Personalidad, Trastorno Somatomorfo, y Trastorno de
adaptación. De un promedio de 454,780 pacientes anuales, los trastornos
mentales representan el 2.84% de los casos atendidos en el Hospital de
referencia. “
Extrapolando la
distribución estadística de los trastornos diagnosticados, obtuvimos
porcentajes de prevalencia. De la población de la ciudad de México, han sido
diagnosticado el 2.42% con Depresión,
2.88% con Distimia, 0.35% con Trastorno de adaptación; 1.7% con trastorno de
ansiedad; 0.76% con esquizofrenia paranoide; 0.67% con trastorno de la
personalidad; y 0.57% con trastorno somatomorfo.
En cambio de
2010 a la fecha
La ansiedad en números:
Se puede hablar
de epidemia cuando un alto porcentaje de la población padece cierta enfermedad.
En el caso de la
ansiedad los números hace tiempo que sobrepasaron lo considerado “normal”.
Los trastornos
de ansiedad representan el 29%. Esto significa que 1 de cada 4 personas tienen,
han tenido o van a tener alguno de los trastornos de ansiedad enlistados abajo,
a lo largo de su vida.
I de cada 10
individuos tiene al menos 1 crisis de pánico en su vida.
Clasificación
del tema:
Además del
“clásico” trastorno de ansiedad existen otros trastornos cuya raiz de
problemática es la ansiedad, la cual se manifiesta de diferentes maneras o en
diferentes situaciones por eso mismo están clasificados como trastornos de
ansiedad. Estos trastornos tienen en común los síntomas, los cuales se
mencionan al final de la descripción de todos ellos.
Entre los más
conocidos están:
1. Trastorno de Ansiedad
Generalizada.
2. Trastorno
de Pánico.
3. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
4. Trastorno por Estrés postraumático, TEPT.
5. Fobia social.
6. Agorafobia
7. Fobias específicas.
1. Trastorno de Ansiedad Generalizada.
Las personas que
sufren este trastorno se caracterizan por preocuparse todos los días de manera
exagerada de eventos que para una persona equilibrada realmente no ameritan
tales grados de preocupación y estrés. Estas personas tienen una tendencia a
pensar que las cosas saldrán mal, de esta manera cuando los eventos salen fuera
de su control, empiezan a sentir una gran ansiedad.
Es un miedo y
preocupación irracional por cualquier tema importante como la familia, la casa,
el dinero, la universidad, el trabajo, los horarios, etc. El individuo tiende a
centrarse en la situaciones negativas que podrían ocurrirle, provocando
angustias innecesarias, deteriorando de esta manera su existencia.
Además esta
obsesión por imaginar catástrofes no le permite hacer evaluaciones imaginarias
más apegadas a la realidad que le permitan planificar otras alternativas de
cambio en caso de ser necesario porque todo le provoca ansiedad por el futuro,
cayendo en un círculo vicioso del que no puede salir ni en presente ni en
futuro.
Como es bien
sabido la ansiedad en el ser humano proviene de preocuparse por situaciones
futuras que lo más probable es que nunca lleguen a ocurrir, es una manera de
torturarse por exceso de pensamientos innecesarios. Este estado es duradero en
el tiempo aunque no muy intenso y por lo mismo tolerable.
Cuando el
individuo presenta 3 o más de los siguientes 6 síntomas según el DSM - V, se
considera que tiene el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
●
Trastornos del sueño
●
Inquietud o sentirse
agitado
●
Irritabilidad
●
Fatigarse fácilmente
●
Mente en blanco o falta
de concentración.
●
Tensión muscular
Además de sentir
preocupación y ansiedad irracionales y excesivas por al menos la mitad de los
días durante al menos 6 meses.
Para el tratamiento de la ansiedad generalizada
encontramos que la terapia cognitivo-conductual (TCC) es de gran ayuda, así
como la meditación y el yoga que ayudan muchísimo en la relajación del paciente
y puede ser combinada con la medicación para reducir su estrés.
2. Trastorno de Pánico.
Es la versión
aguda del trastorno de ansiedad generalizada. El individuo presenta fuertes
ataques de pánico, derivados aparentemente de la nada, de repente un
pensamiento obsesivo de que van a morir se apodera de ellos y su cerebro se pone
en tal grado de alerta que empieza a mandar las señales de que se están
sofocando o de que están teniendo un ataque cardiaco, etc…
Un ataque de
pánico es una crisis, donde el sujeto experimenta elevados niveles de angustia
y ansiedad con terribles e intensos pensamientos de que algo muy malo le va a
ocurrir.
Los síntomas son
los siguientes:
●
Miedo intenso
●
Dolores en el pecho
●
Mareo
●
Sensación de asfixia
●
Hormigueos en el cuerpo
●
Confusión
●
Taquicardia
●
Temblores
●
Desconcierto
El tratamiento para este trastorno son 2 y
se deben combinar obteniendo con ellos muy buenos resultados en la curación del
paciente: Terapia cognitivo conductual que ayuda a que el individuo aprenda a
ver la situaciones de otra manera, ayudándole a largo plazo a tener mejor
calidad de vida; y el tratamiento farmacológico que servirá como apoyo y
sustento durante los primeros días en lo que que el paciente recobra la calma
para no generar dependencia del mismo.
La yoga y la
meditación también son de gran ayuda para que el paciente se relaje.
3. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
Se caracteriza
por una serie de pensamientos intrusivos en la mente del individuo, se pueden
presentar en forma de ideas o imágenes obsesivas que constantemente distraen y
torturan a la persona provocando que realice ciertas acciones compulsivas para
calmar o reducir su malestar.
Normalmente
estos pensamientos obsesivos tiene que ver con cuestiones de salud, seguridad u
orden excesivo y repeticiones.
Lo que
desencadena las crisis es el ciclo obsesión-compulsión, los pensamientos
obsesivos son espontáneos, angustian y alteran al sujeto haciéndolo caer en una
serie de rituales repetitivos como defensa para al menos deshacerse del
pensamiento, pero solo logra caer en un espiral de repeticiones destructiva,
que le genera cada vez mayor estrés.
El tipo de
obsesiones que normalmente tiene un un individuo afectado por este trastorno
son:
Acumular,
ordenar, limpiar y comprobar, todas ellas en continuación hasta el infinito.
4. Trastorno
por Estrés postraumático, TEPT.
Este trastorno
se desencadena cuando una persona ha vivido un acontecimiento traumático que le
ha provocado un gran estrés psicológico, que llega a dejarla incapacitada para
tener una vida normal incluso después de mucho tiempo de ocurrido dicho trauma.
Cada vez que
algo o alguien en su realidad actual le recuerda el trauma, en su cabeza se
dispara la alerta y vuelve a vivir el momento traumático como la primera vez,
esto es muy desgastante a nivel neuroquímico por ello la persona queda
realmente agotada emocionalmente, psicologicamente y fisicamente.
Presenta los
siguientes síntomas: frecuentes pesadillas, irritabilidad, una profunda ira que
tarda mucho en desaparecer, desapego emocional así lo demás como barrera
protectora, fatiga emocional, insomnio a causa de las pesadillas, temblores y
profundo miedo cuando cree volver a vivir la situación que desencadenó la
situación original. Pérdida del apetito. Tristeza absoluta. Ansiedad extrema,
miedo irracional y nerviosismo constante.
Las causas que
lo generan por lo general son grandes y horribles acontecimientos que van más
allá de un umbral de estrés que un ser humano estaría acostumbrado a soportar,
se considera el estrés más grande de todos, muy similar al estrés de morir, de
hecho las personas que lo padecen tuvieron eventos traumáticos como guerras,
violaciones, accidentes o presenciaron actos que aunque no les hayan ocurrido
directamente a ellos lo presenciaron y quedaron en estado de shock.
Se llama post
traumático porque aparece después, cuando el sujeto no puede dejar de recordar
lo ocurrido.
La ansiedad
tiene la raíz en el pasado, mientras el estrés se genera por preocupaciones por
el futuro, el estrés post traumático,
viene después del trauma pero el mismo sujeto quien le da vida una y otra vez.
El tratamiento
más efectivo es dejar de recordar, para lo cual las psicoterapias
cognitivo-conductuales son las más eficaces en ello, así como también la
tecnica de Desensibilización y
Reprocesamiento por el Movimiento de los Ojos (o EMDR) y la Terapia Racional Emotiva Conductual o TREC es una de las técnicas más
utilizadas. Todo esto puede ir acompañado de terapias farmacológicas para
disminuir el estrés al menos a niveles normales, que permitan avanzar con la
técnicas antes mencionadas.
5. Fobia
social.
La fobia social
es un profundo e irracional miedo hacia situaciones de interacción social. No
es necesario ser el centro de atención (como se comenta en algunos artículos)
para que el individuo se ponga ansioso, basta con que crea que los demás lo
están mirando, juzgando o criticando para que la paranoia de su mente active el
botón de alerta.
El individuo se
preocupa en exceso por lo que pensaran de él o ella las demás personas. Lo que
activa su sistema de alerta como si realmente estuviera en peligro su vida,
provocandole de esta manera los síntomas comunes a todos los trastornos de
ansiedad.
Incluso pasada
la etapa de la adolescencia donde todas estas posibilidades pueden ser bastante
reales, una vez llegados a la edad adulta, y siendo conscientes de que ciertas
situaciones no deberían afectarnos tanto, esa voz en sus cabezas de temor a ser
juzgados, hace que no controlen su miedo y su ansiedad por lo que tienden a
evitar esas situaciones.
Al evitar
situaciones, es común que las demás personas etiqueten al individuo como tímido.
Es frecuente confundir la fobia social con la timidez, pero no todas las
personas tímidas sufren fobia social. Está demostrados por un estudio que solo
el 12% de personas con timidez cumple los criterios de Fobia social.
Algunos
científicos piensan que la fobia social puede deberse a un desajuste en las
cantidades de Serotonina, pero también a causas sociales como el haber crecido
sobreprotegido por la familia o la limitación de oportunidades de interacción
social son los factores causantes más comunes de esta fobia.
Los síntomas más
comunes son:
●
Náuseas
●
Dificultad para hablar
●
Sudoración excesiva
●
Temblores
●
Ruborizarse (Eritrofobia)
Suelen,
obviamente, evitar lugares concurridos, y su peor pesadilla en la vida son las
fiestas y la gente que se autonombra “social”. Son personas muy juiciosas y no
gustan de actos que vayan en contra de la salud como tomar embriagarse o
drogarse “para socializar”.
Desde mi punto
de vista personal, estas personas serían los eternos sanos, que no encajan en
una sociedad que cada vez está más devastada y sin valores, por supuesto que
vivir en medio de un ambiente social reptiliano, estilo sodoma y gomorra, puede
estresar a las personas sanas.
Los tratamientos son:
●
La Terapia Cognitivo
Conductual (TCC), en grupo, comprensiva e individual.
●
Estrategias de
exposición a los estímulos temidos.
●
Reestructuración
cognitiva,
●
Entrenamiento de
habilidades sociales,
●
Relajación
●
Exposición.
A veces se confunde la fobia social con el trastorno de personalidad evitativa, para que te quede claro te dejo este video que explica las diferencias entre ambos.
6.
Agorafobia
Suele pensarse
que la agorafobia es miedo a los lugares abiertos o públicos, cuando en
realidad el miedo del sujeto que la padece es a sentirse vulnerable en esos
lugares y pensar en cómo saldría o
alcanzaría de una determinada situación si algo le pasará.
Pongamos el
ejemplo de una persona frágil que cree que si hace ejercicio le dará un ataque
al corazón, es muy probable que esa persona tenga buena salud cardiaca, pero en
su mente no es lo mismo correr en un parque que correr en un bosque, porque si
le pasa algo le sería más difícil encontrar ayuda.
Viven en el
temor absoluto de que les pase algo en la calle por lo cual tienden a recluirse
y apartarse cada vez más.
Queda claro que
el vivir encerrado y con miedo a que le pase algo imaginario y de casi nulas
posibilidades, limita tremendamente la calidad de vida de la persona, que
termina aislándose por completo.
Una vez es el
pensamiento de: “... y si pasara esto o aquello....” lo que termina por
provocar ansiedad en la mente de las personas hasta el grado de paralizarlas.
Desde mi punto
de vista todas estas fobias son solo síntomas del trastorno de paranoia y no
deberían de ser tratadas como trastornos sino como síntomas de este trastorno.
Al final es un pensamiento el que desencadena toda esa parálisis por un simple:
“ y qué tal si….
La agorafobia consiste en el miedo a la pérdida de
control. Consiste fuerte angustia producida por
situaciones en las que la persona que la sufre se siente desprotegida y
vulnerable a crisis de ansiedad.
Características de los agorafóbicos:
●
Angustia por estar en
lugares abiertos
●
Evitan los lugares
abiertos
●
Esta ansiedad y
angustia no tiene explicación en otros trastornos.
●
Temor de llamar la
atención de desconocidos o de hacer el ridículo.
Los tratamientos son:
●
Técnicas de relajación
●
Antidepresivos (ISRS)
como ansiolíticos (clonazepam y diazepam
●
Terapia cognitivo
conductual.
●
Esforzarse y
enfrentarse a situaciones desagradables
7. Fobias
específicas.
Las fobias específicas son
un tipo de trastorno de ansiedad en el cual una persona puede sentirse
extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto
del miedo. Las fobias específicas son un trastorno psiquiátrico común.
Las fobias comunes son,
entre otras, el miedo a: Estar en lugares donde es difícil escapar, como entre
multitudes, puentes o estar solo en el exterior
● Sangre, inyecciones y otros
procedimientos médicos
● Ciertos animales (por ejemplo, perros o
serpientes)
● Claustrofobia,
el miedo a los espacios cerrados
● Volar
● Lugares altos
● Insectos o arañas
● Relámpagos, etc.
●
Miedo a las alturas
SÍNTOMAS GENERALES DE ATAQUES DE ANSIEDAD
(Válidos para todos los trastornos)
La persona debe
centrarse en otra cosa, para no caer en el círculo vicioso de los ataques.
1.Sensaciones de
ahogo y dificultad para respirar.
(Es solo una
sensación, no se detiene la respiración).
2. Dolor de
pecho causado por la tensión muscular (como de ataque al corazón pero es falso;
el dolor de ataque al corazón es muy diferente).
3.Latido lento
del corazón, disminución del ritmo cardiaco.
4. Nudo en la
garganta.
5. Piel pálida.
6.
Transpiración.
7. Temblor o
estremecimiento.
8. Dolor en
hombros o cuello y entumecimiento en cara y cabeza.
9. Indigestión,
estreñimiento, acidez estomacal, y diarrea. Músculos alrededor del estómago
anudados
10. Síntomas de
Infección del tracto urinario (orina oscura por los medicamento).
11. Manchas en
la piel.
12. Debilidad en
los brazos y hormigueo en manos y pies.
(El ejercicio ligero ayuda a revertir esas sensaciones).
13. Sensación de
descarga eléctrica en cualquier parte del cuerpo.
14. Sequedad en
la boca.
15. Insomnio
16. Pesadillas
17. Temor de
perder el control o volverse loco.
18. Aumento de
la depresión y pensamientos suicidas. (La ansiedad se parece mucho a la
depresión).
19
Irritabilidad. (Una de las principales causas de la irascibilidad es en
realidad la tristeza).
20. Síntomas
como de gripe ( debilidad, sudoración y dolor, músculos débiles)
21. Distorsión
de la visión. ( dilatación de las pupilas permitiendo más entrada de luz).
22. Audición
perturbada, tinitus silbidos en 1 o en ambos oídos.
23. Problemas
Hormonales (ciclos menstruales alterados y los hombres cambios de humor).
24. Dolores de
cabeza, migraña, entumecimiento, dolor en ojos, cara y dientes.
25. Dolor en los
ojos.
26. Agorafobia.
27.
Alucinaciones transitorias
28. Hormigueo o
sensación de alfileres que se clavan en la piel.
29. Aumento de
la sensibilidad a la luz, sonido, tacto, olfato.
30.
Hiperactividad: hablar más rápido
31.Dolor en la
cara o mandíbula por la tensión, en cara, cuello y hombros.
32. Desrealización
y Despersonalización. (ven la realidad como si no estuviera sucediendo, a
través de un filtro).
TIPOS DE EVALUACIÓN
La Ansiedad es
una de las enfermedades más frecuentes de la población general y su
presentación es cada vez mayor entre los pacientes crónicos atendidos en las
consultas de Medicina Interna, habitualmente "disfrazada" como otra
patología. De la misma forma que su diagnóstico no siempre es fácil, establecer
si un paciente ha mejorado y cuánto, puede ser muy complicado. A continuación
se presenta una breve descripción de algunas técnicas de evaluación:
Entrevistas
semiestructuradas
La Entrevista estructurada para los trastornos por ansiedad
(Anxiety disorders interview schedule, ADIS,
DiNardo et al., 1985) ha sido el formato de entrevista más utilizado para los
trastornos por ansiedad en general. La versión actual de la ADIS s sigue los
criterios propuestos por el DSM-IV (APA,
1994). Se ha empleado también con frecuencia la Entrevista clínica
estructurada para el DSM-III-R (Structured
clinical interview for DSM-III-R,
SCID, Spitzer et al., 1992), habiendo aparecido ya la versión para el DSM-IV (First et al., 1995). No obstante,
este último formato de entrevista explora todos los trastornos del Eje I, por
lo que es mucho menos específica para los trastornos por ansiedad, incluyendo
la fobia social. Finalmente, la Entrevista dirigida para habilidades sociales
(Caballo, 1993) es también muy útil para muestrear las relaciones sociales del
paciente, incluyendo la evaluación de su conducta específica (por medio de
componentes moleculares) durante la interacción con el entrevistador. Dicha
entrevista sirve para recoger información detallada sobre las situaciones,
actividades y personas que el paciente evita y para conocer cómo interpreta el
paciente las situaciones que le provocan ansiedad.
Instrumentos
de autoinforme
En las investigaciones sobre fobia social se han empleado
instrumentos de autoinforme que podrían incluirse en cuatro categorías (Glass
y Arnkoff, 1989), según sean instrumentos para medir: a. Temor y ansiedad, b.
Ansiedad social, c. Timidez y d. Habilidades sociales. Los más específicos a la
fobia social son los siguientes:
Escala de ansiedad social, de Liebowitz (Liebowitz social
anxiety scale, lsas) (Liebowitz,
1987). Consta de 24 ítems que evalúan la ansiedad relativa a la interacción
social y a la actuación en público, así como también la evitación de dichas
situaciones.
Escala de fobia social (Social phobia scale, sps) y Escala de ansiedad ante la
interacción social (Social interaction anxiety scale, sias) Mattick y Clarke (1988). Ambas se componen de 20 ítems cada
una. La SPS evalúa los temores de ser
observado durante actividades diarias, mientras que la SIAS evalúa temores más generales sobre la interacción social.
Inventario de ansiedad y fobia social (Social phobia and anxiety inventory, spai; Turner et al., 1989). Esta escala
se compone de dos subescalas, una dedicada a la fobia social (32 ítems) y otra
a la agorafobia (13 ítems). Algunos datos sobre las propiedades psicométricas
de la escala con muestras españolas.
Escala de ansiedad y evitación social (Social avoidance and
distress scale, sad) y Temor a la
evaluación negativa (Fear of negative evaluation, fne) Watson y Friend (1969). Estas dos escalas han sido quizás las
más utilizadas en el campo de la ansiedad social. La SAD consta de 28 ítems que se refieren a la ansiedad y evitación
asociadas a interacciones sociales, mientras que la FNE consta de 30 ítems y evalúa las propias expectativas a ser
evaluado negativamente por los demás.
Medidas conductuales
Instrumentos
generados y utilizados para la evaluación de las habilidades sociales (p. ej.,
el Simulated social interaction test, SSIT, Curran, 1982; véase Caballo, 1987,
para una versión modificada de dicho instrumento) se han utilizado como
instrumentos de evaluación para sujetos con fobia social (p. ej., Mersch,
Breukers y Emmelkamp, 1992). McNeil et al. (1995) mencionan también
instrumentos originados inicialmente en la investigación de las habilidades
sociales como propicios para evaluar el comportamiento de los sujetos con fobia
social (p. ej., Heterosocial adequacy test, Perry y Richards, 1979; Taped
situation test, Rehm y Marston, 1968; Social interaction test, Trower, Bryant y
Argyle, 1978). En Caballo (1993) se puede encontrar una revisión más detallada
de muchos de estos instrumentos. Estrategias similares son los Tests de
evaluación conductual, en los que se puede plantear una conversación con un
desconocido del mismo sexo, con un desconocido del sexo opuesto o una charla
ante un pequeño grupo de personas. Otros tests han incluido el interactuar en
una conversación de grupo o el empezar una conversación con alguien atractivo/a
y en quien se está interesado/a sentimentalmente (McNeil et al., 1995).
Medidas fisiológicas
Las
medidas fisiológicas han arrojado poca luz sobre características diferenciales
de los sujetos con fobia social, al menos hasta hoy día. Sin embargo, parece
que existe un renacido interés por utilizar este tipo de medidas en los
trastornos por ansiedad en general (McNeil et al., 1995). Sin embargo, a diferencia
de estos autores, creemos que en estos momentos no existen datos fiables sobre
la relevancia de las medidas fisiológicas en la investigación de la fobia
social.
Test
Diferentes evaluaciones han permitido comprobar la validez
discriminante y fiabilidad de los siguientes test que nos presentan una escala
para medir la ansiedad, estos son :
●
Escala
de valoración de Hamilton: La prueba
consiste en un cuestionario diseñado por Max Hamilton en 1959 y consta de 14
ítems referentes a los síntomas que presenta el paciente y al comportamiento
del mismo mientras realiza el cuestionario. En la versión original, la Hamilton
Anxiety Scale, contaba de 15 ítems,
pero, después de la intervención de otros científicos, la escala, se ha
actualizado. Cada uno de los 14 ítems representa un grupo de síntomas valorados
de cero a cuatro, siendo el cuatro la puntuación más alta. La puntuación final
definirá la severidad del estado de ansiedad del paciente. Dentro del
cuestionario encontramos preguntas sobre signos y síntomas ansiosos que sirven
de ayuda para valorar el estado del paciente. En cada una de las preguntas se
tiene en cuenta no sólo la intensidad de los síntomas, sino también la
frecuencia con que se presentan. La entrevista debe ser realizada en un máximo
de 30 minutos y la última pregunta, referente al comportamiento del paciente en
la entrevista, es una de las claves más importantes que definirán el estado de
tensión del entrevistado.
●
Inventario de Ansiedad de Beck: El Inventario de Ansiedad
de Beck es una herramienta útil para valorar los síntomas somáticos de
ansiedad, tanto en desórdenes de ansiedad como en cuadros depresivos. El
cuestionario consta de 21 preguntas, proporcionando un rango de puntuación
entre 0 y 63. Los puntos de corte sugeridos para interpretar el resultado
obtenido son los siguientes:
1.
00–21 -
Ansiedad muy baja
2.
22–35 -
Ansiedad moderada
3.
más de 36
- Ansiedad severa
Cada ítem se puntúa de 0 a 3,
correspondiendo la puntuación 0 a "en absoluto", 1 a "levemente,
no me molesta mucho", 2 a "moderadamente, fue muy desagradable pero
podía soportarlo" y la puntuación 3 a "severamente, casi no podía
soportarlo".
La puntuación total es la
suma de las de todos los ítems. Los síntomas hacen referencia a la última
semana y al momento actual.
En el cuestionario hay una
lista de síntomas comunes de la ansiedad. Lea cada uno de los ítems
atentamente, e indique cuánto le ha afectado en la última semana incluyendo
hoy.
ESTRATEGIAS Y PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA
Existen
dos tipos de tratamientos recomendados por el Nacional Institute for Health and
Clinical Excellence para los trastornos de ansiedad: los fármacos y la
psicoterapia.
Cuando
se compara la eficacia de los tratamientos psicológicos con los tratamientos
farmacológicos de los trastornos de ansiedad, se observa que con la
psicoterapia los pacientes presentan un mayor nivel de funcionamiento final y
una tasa menor de recaídas que con la imipramina (Clark et al., 1994), el
alprazolam (Klosko, Barlow, Tassinari y Cerny, 1990; Marks, Swinson, Basoglu,
Duch, Noshirvani, O’Sulivan et al., 1993) y las benzodiacepinas (Gould, Otto y
Pollack, 1995).
Pero
a pesar de que los fármacos son menos eficaces que la psicoterapia y presentan
importantes inconvenientes como son la dependencia, los efectos secundarios y
un elevado número de recaídas, los fármacos ofrecen dos ventajas: no requieren
motivación y los beneficios son rápidos (Durham, 2007; Stein, Kasper, Andersen,
Nil y Lader, 2004; Fava, Ruini, Rafanelli, Finos, Salmaso, Mangelli et al.,
2005). Siendo especialmente recomendables en pacientes que no pueden
beneficiarse de un tratamiento psicológico, pero también en fases agudas de la
enfermedad en las que niveles excesivos de ansiedad pueden dificultar el
proceso psicoterapéutico.
De
los tratamientos disponibles para el abordaje de los trastornos de ansiedad
aquellos diseñados para el TAG contienen, por lo general, los mismos
ingredientes activos que los diseñados para el trastorno de pánico. A
continuación se presentan conjuntamente los tratamientos para uno y otro
trastorno.
Terapia de Conducta
Terapia
de conducta o tratamiento conductual Desde la terapia de conducta se proponen
básicamente dos tipos de estrategias: la terapia de exposición y la terapia de
relajación.
●
Exposición: Este
enfoque ha generado cantidad de investigaciones y tratamientos de gran eficacia
para reducir la gravedad de los síntomas de evitación. Desde la terapia de
conducta se propone que la exposición a los estímulos fóbicos lleva a la
extinción de las conductas de evitación.La exposición en vivo (EV) es un
tratamiento bien establecido para la evitación fóbica (Espada, Van der Hofstadt
y Galván, 2007) que se ha mostrado eficaz para la agorafobia en numerosos
estudios (e.g., Cox et al., 1992; Gould et al., 1995; Echeburúa, Corral, García
y Borda, 1993; Emmelkamp y Mersch, 1982; Marks et al., 1993) motivo por el que
frecuentemente se considera como el componente principal del tratamiento (e.g.,
Bados, 2001, 2003; De Beurs, van Balkom, van Dyck y Lange, 1999; Mattick,
Andrews, Hadzi-Pavlovic y Chistensen, 1990; Swinson, Fergus, Cox y Wickwirew,
1995). Sin embargo, el 45% de los pacientes con trastorno de angustia con
agorafobia siguen experimentando crisis de pánico tras 3 meses de EV
(Michelson, Mavissakalian y Marchione, 1985) mostrándose como un tratamiento
eficaz para la agorafobia pero no para el pánico y la depresión (Mattick et
al.,1990; Telch, Agras, Taylor, Roth y Gallen, 1995). La exposición presenta
como principal inconveniente una elevada tasa de abandonos, por lo que para su
aplicación es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones como son la
persistencia y regularidad, la exposición progresiva, y la presencia de un
co-terapeuta familiar que contribuyen a aumentar su eficacia reduciendo la tasa
de abandonos (Bados, 1995b).
●
Relajación: Consiste
en un enfoque conductual que enfatiza el desarrollo de una respuesta de
relajación para contrarrestar la respuesta de estrés por ansiedad. Se conocen
varios tipos de relajación; entre las más conocidas se encuentran la Relajación
Progresiva de Jacobson (1938), el Entrenamiento Autógeno de Shultz (1972), la
relajación de Bernstein y Borkoveck (1973) y la Relajación Aplicada de Öst
(1987,1988). Pero las que presentan evidencias como tratamientos posiblemente eficaces
para los trastornos de ansiedad son la Relajación Progresiva de Jacobson
(Bados, 2001) y la Relajación Aplicada de Öst (Botella,2001).
Terapia cognitiva
La
teoría cognitiva del trastorno de pánico propone que los ataques de pánico son
el resultado de la interpretación catastrofista de las sensaciones corporales
de ansiedad. Bajo esta perspectiva las conductas de autoprotección -que
incluyen la evitación agorafóbica- orientadas a prevenir las temidas
catástrofes han sido generadas por interpretaciones catastrofistas, por lo que
es necesario intervenir sobre estas creencias para provocar el cambio y la
recuperación (Salkovskis y Clark, 1991). Entre los tratamientos bien
establecidos para el trastorno de pánico se encuentran el Tratamiento para el
Control del Pánico (Barlow y Cerny, 1988; Barlow y Craske, 1989, 1994) y la
Terapia Cognitiva (Clark, 1986). La diferencia entre ambos es que el
Tratamiento del Control del Pánico (TCP) focaliza en el componente
psicoeducativo y la Terapia Cognitiva de Clark (1986) en las interpretaciones
catastrofistas.
Tratamiento Cognitivo-Conductual
El
tratamiento cognitivo-conductual (TCC) es actualmente, y a falta de investigaciones
rigurosas que lo comparen con otros tratamientos psicoterapéuticos, el
tratamiento de primera elección en los trastornos de ansiedad (Fisher y Durham,
1999; Gould, Otto, Pollach y Yap, 1997). Además junto con la EV constituyen
tratamientos bien establecidos para la ansiedad y evitación fóbicas. Las
estrategias terapéuticas más frecuentes son: psicoeducación, relajación,
entrenamiento en respiración diafragmática, terapia cognitiva centrada en las
interpretaciones catastrofistas, exposición, entrenamiento en asertividad,
técnicas de resolución de problemas y desarrollo de estrategias de
afrontamiento ante la adversidad como tratamientos independientes o combinados
(e.g., Durham, 2007; Suinn y Richardson, 1971). Estos ingredientes se combinan
y se enfatizan en función de las características particulares del trastorno a
tratar.
Tratamiento Psicodinámico
Aunque
son realmente muy escasos existen algunos estudios experimentales en los que se
demuestra la eficacia de tratamientos que como el psicodinámico no han sido
desarrollados bajo la perspectiva cognitivo-conductual. En la terapia
psicodinámica (Alstrom, Nordlund, Persson, Harding y Lundquist, 1984; Wiborg y
Dahl, 1996) el objetivo terapéutico es el auto-conocimiento y el alivio de los
síntomas se plantea como meta indirecta de la terapia. La relación de El
tratamiento de los trastornos de ansiedad Capítulo IV 152 transferencia
terapéutica se emplea para explorar y resolver los conflictos inconscientes y
en la mayoría de las terapias breves se utiliza el triángulo del conflicto
(sentimientos, ansiedad y defensa) y el triángulo de la persona (pasado,
terapeuta y actual) como foco de la intervención (Davanloo, 1980; citado en
Abbass et al., 2007).
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COLABORADORAS:
●
Miriama Jazmin Rojas
Galindo: Definición, Etiología y Conceptualización.
●
Alejandra Bustillo
Moreno: Epidemiología y Clasificación del Tema.
●
Estela Bustamante
Batalla: Tipos de Evaluación,estrategias y programas de intervención psicológica
reportados en artículos científicos.






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